Salvar el fuego 

León, Guanajuato

Literatura

Salvar el fuego

Por Jorge Flores   11/06/20

Si mi casa se quemara y solo pudiera salvar una cosa ¿qué salvaría? El fuego, el fuego. Guillermo Arriaga, Salvar el fuego.

 Destruir el mundo para salvar la vida. Guillermo Arriaga Jordán, ganador del Premio Alfaguara de novela 2020, escribe en Salvar el fuego —Alfaguara 2020— una historia de amor, del amor a uno mismo, de la lealtad a lo que realmente somos, de salvar el fuego mientras lo demás desaparece.

“No se trata de redimirse frente a una sociedad, no es una actitud redentora, es simplemente encontrar aquello que les permite ser lo más ellos posible. Si se quisiera salvar, Marina salvaba su mundo, pero al contrario, lo destruye para salvarse a sí misma”, nos platicó el escritor mexicano en entrevista para Revista Cultural Alternativas.

En una mezcla entre la realidad social, política, criminal y hasta artística en México; la historia de amor entre Marina y José Cuauhtémoc funde escenarios disímiles y personajes ajenos en circunstancias y contextos, que se atan por una obstinada cuerda tejida de pasiones, rencores y ambiciones tan puras y viles como la humanidad misma.

Marina Longines es el fruto de los privilegios de la más alta clase social mexicana, mientras que José Cuauhtémoc Huiztlic es la consecuencia de abusos y exigencias de un padre acomplejado; ellos se enamoran en una trama a la Romeo y Julieta donde, en lugar de Montescos y Capuletos, tenemos al narco y la corrupción frente la opulencia y el esnobismo.

Como narrador tenemos a una serie de voces. Por un lado, la de Marina y su delicada realidad, por otro, quien habla de José Cuauhtémoc con una jerga callejera y suburbana. Mientras que su hermano, Francisco Cuitláhuac, va desatan- do nudos en la trama con expresiones llenas de elegancia y formalidad casi epistolar.

“Para juntar esta historia me di cuenta que era importante contarlo desde el punto de vista de ella en primera persona, luego tengo un narrador omnisciente que cuenta cómo José Cuauhtémoc asesina a su padre y la tercera voz la hace Francisco Cuitláhuac que en tercera persona le habla al padre en la tumba”.

El fuego destructor que alumbra los acontecimientos tiene como combustible al amor. Un amor que desencadena daños colaterales en los personajes, en sus familias, en la sociedad y en un país envuelto en una guerra contra el crimen organizado.

“Yo creo que es una reflexión sobre el amor, pero no es novela rosa, porque muchas veces el amor puede ser muy destructivo, violento, caótico, convulso. Aunque es una novela fundamentalmente sobre el amor, toca el tema del racismo en México, el crimen, la impunidad, la corrupción, la venganza, los celos, la solidaridad entre los presos, la generosidad; es también una reflexión sobre el arte”, explicó el también guionista y director de cine.

 

Ahí, junto al amor y los incendios que provoca, está también el ansia de libertad y la privación de la misma. La de un convicto y sus crímenes junto a la de una mujer frustrada en la apatía de una vida ‘resuelta’. Personajes cuyas decisiones podrían parecernos extremistas y hasta imposibles, pero que gracias a la pericia narrativa de Guillermo Arriaga, el contexto que fabrica y la construcción de personalidades complejas y volátiles, es que comprendemos la justificación en cada uno de sus actos.

“Yo creí que era importante conocer el pasado y las motivaciones de un asesino, y por qué un asesino que estuvo en la cárcel, sale y vuelve a asesinar. Quería en- tender porqué una mujer felizmente casada con un tipo bastante agradable, una buena persona, se mete en una situación tan compleja como es la de relacionarse con un asesino confeso”.

Los presos y su realidad, fuera y dentro de prisión, son una parte vital para el desarrollo de las acciones que llevan a esta novela a un culmen lleno de adrenalina. Entre la resignación, la esperanza, la maldad y el arrepentimiento nacen emociones que no hubieran sido posibles plasmar en otra circunstancia.

“Hace muchos años me escribió un preso desde Brasil y me dijo que él era encargado de la biblioteca de la prisión y me dijo: «Si bien nuestros cuerpos están presos, nuestras almas y nuestras mentes son libres y lo que más libertad nos ha dado es la lectura, y somos libres porque leemos, y tu libro, El Búfalo de la Noche, es el favorito de los presos y nomás hay uno y lo están peleando, ¿puedes mandar más?», esa carta me influenció mucho para escribir esta novela”.

Dentro de la ficción se desarrolla un taller literario para los presos, de ese taller nacen textos que el autor acomoda en la novela como descansos o divisiones. Escritos tan viscerales, crudos y de estilos tan diversos que parecen crea- dos realmente por distintas mentes en cautiverio; pero es la habilidad mutante de Arriaga que en su mente da vida a los sentimientos más hondos de convictos imaginarios.

“Es interesante, porque muchos periodistas me han dicho que cómo conseguí los derechos de los textos de los reos, les dije, «es que no, todos son inventados», los nombres de los reos, los delitos, lo que escriben, lo inventé. Aprendes a ponerte en la situación de estar tú en la cárcel, ¿qué escribirías?”.

Otro tema recurrente es el de la creación artística desde dos ópticas: desde un punto de vista privilegiado, la comodidad económica, social y académica para crear arte ducho en técnica y estructura; y desde otro donde a pesar de no tener las condiciones se crea por instinto y salvación.

“No es lo mismo el arte para alguien que tiene una situación económica solvente y lo que quiere es provocar a los de su clase social, a alguien que está en la cárcel 50 años condenado por homicidio y que siente que a través de una obra es lo que le va a dar sentido a su vida. A veces es una cuestión de supervivencia, parece que no, pero el arte sí es una cuestión de supervivencia para varios”.

Guillermo Arriaga reconoce que esta es su novela más arriesgada; riesgo de escribir desde la vida, los miedos y la sexualidad de una mujer; riesgo de construir tantos lenguajes y unirlos en una sola coreografía; y como él dice “que más riesgo que escribir una novela de amor en estos tiempos”. Esto le valió ser reconocido con el premio más importante en la literatura de la lengua española, un premio que para él es como haber recibido el Oscar de los libros.

Arriaga es un contador de historias nato; dominado por los personajes, ellos le dicen hacia dónde, son las acciones y sus consecuencias las que lo llevan de la mano; se enfoca en contar, en narrar tramas imantadas al lector y su atención.

“Escribo para lo mismo que escribe José Cuauhtémoc, escribo para darle un sentido a mi vida, para tener una identidad, para poder expresarme, es una forma de pelea, es una pelea contra la muerte, al fin y al cabo, mis libros me van a sobrevivir; es una pelea contra lo gelatinoso de la vida”. Escribir para salvar el fuego.

Salvar el fuego

Guillermo Arriaga

Alfaguara

2020

6 6 4 pág i n a s

P re c i o $ 3 9 9

ISBN: 9786073191470

 

Este texto se publicó originalmente en la Revista Cultural Alternativas 118: http://bit.ly/Alternativas118


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