El León del pasado y del presente, para el futuro 

León, Guanajuato

Cultura, Identidad y Patrimonio

El León del pasado y del presente, para el futuro

Por Pamela Pedroza Alcalá   16/12/20

Querido ser de otro tiempo en el futuro. No tengo la seguridad del año en el que estás descubriendo esta cápsula del tiempo, ni tampoco sé si eres un humano o algún otro tipo de ser inteligente, pero seas quien seas, en esta incertidumbre de cambios acelerados, he guardado para ti cinco elementos tradicionales de la identidad de los leoneses que quizá hayan trascendido hasta ese lugar en el tiempo o que, bien, encuentres insólitos.

Hallarás un par de documentos que se complementan entre sí. El primero de ellos es la receta del Caldo de oso, alimento tradicional y que para muchas personas de otros estados de la República resulta extravagante por ser un platillo de fruta a la que se le añade queso y cebolla.

“¿Por qué le ponen queso a la fruta?” —he escuchado decir incontables veces—, pero no ha resultado desagradable la experiencia de esas voces al probar la combinación de jícama, pepino, piña, cebolla, vinagre de piña, queso tipo Cotija rayado, chile en polvo, limón y sal al gusto; que se puede encontrar en carritos por toda la ciudad, pero principalmente en la zona Centro, los barrios y el Parque Hidalgo.

Todo elemento cultural va evolucionando y si existe una característica en el desarrollo de la vida leonesa es el ir reinventándose de a poco, tomando componentes clásicos, por eso, a esta receta he agregado el menú de lo que hoy conocemos como Jícamas Gus, que 

comenzó como un negocio familiar y creció de manera tal que es ahora una franquicia. Platillos de jícama, pepino, y piña, en un sin fin de presentaciones: con papas, rallada, en rollos y más; siempre con esos ingredientes del Caldo de oso.

Sé que para ese entonces la industria del calzado no ha desaparecido, sin embargo, he colocado un par de zapatos, pues poco a poco la importación de calzado de calidad menor va ganando camino. Las características de estas piezas son 100% de piel, curtida en tenerías leonesas con fórmulas químicas aplicadas para conseguir acabados originales, para luego pasar por todas las etapas del armado de calzado: corte, montado, ensuelado, venta y otras labores ejecutadas por habitantes de esta ciudad.

Además de ser un objeto casi artesanal, la fabricación del calzado ha sido la actividad más importante de la ciudad. Esta industria ha dado paso al desarrollo de otros aspectos relacionados a la curtiduría, como lo son los textiles y los químicos, los cuales albergan a una mayoría de la población laboralmente activa y retirada (Navarro, 2010). De ahí la importancia de que sean parte de esta cápsula, pues representan, incluso, el lema de la ciudad: “El trabajo todo lo vence”.

Algo más que encontrarás son fotografías y el programa de la Feria de León de los últimos años. La fiesta que celebra la fundación de la ciudad —20 de enero de 1576— y la cual permanece alrededor de tres semanas; desde mediados de enero hasta la primera semana de febrero. Tengo la convicción de que esta celebración persevera y su impacto comercial continúa siendo significativo, ya que se reúnen todo tipo de negocios tanto locales como nacionales. Parte de su importancia para indagar en la identidad es que, a través de su cartelera, el éxito de sus espectáculos, de algunos puestos de comida, e incluso los artículos en venta, se puede leer mucho de la cultura de ese momento.

En principio, esta fecha estaba destinada a llenar de solemnidades a San Sebastián, quien fue considerado el Santo Patrono y al que se le 

celebra cada 20 de enero. Fue en 1876 que se decidió celebrar el tercer centenario de la fundación con una exposición de artesanías. Con los años ha crecido en gran medida y no dudaría que para el momento que lees esto, tiene una magnitud que ahora no imagino.

Algo cierto de nuestra ciudad es que una gran cantidad de sus festividades en los barrios tradicionales tienen que ver con la religión católica —me pregunto si continúa siendo así hoy que abres este baúl— por ello, como cuarto objeto, incluyo un video de lo que son las representaciones de los Vía Crucis de Semana Santa en los barrios de la ciudad —esperando encuentres cómo reproducirlo—. Debes saber que el acto más antiguo de este carácter sucedió un siglo atrás en el Barrio de San Miguel.

Lejos de querer hablar del significado religioso que este evento representa, lo que quisiera puntualizar es la organización de la comunidad y la participación social, pues son actividades masivas gestionadas por el barrio, para el barrio, en las que es necesaria la participación activa y autogestiva, así como el diálogo y el censo de diversos temas que afectan a todos los habitantes de éste.

La organización requiere meses de planeación, por ello, comienza desde diciembre del año anterior, con la recaudación de fondos para vestuarios y escenarios, mediante acciones como rifas y ventas de comida u objetos; seguidos de los ensayos y preparativos espirituales y físicos para poder realizar el Vía Crucis. Esta tradición es conciliada, en la mayoría de los barrios, por la Iglesia y las Cofradías, pero en algunos otros, por mera iniciativa de los ciudadanos. Esto también habla mucho de cuál es la bandera que rige dentro de los valores del ciudadano promedio, cuál es uno de los motores para la organización ciudadana.

Por último, añado un rebozo jaspeado elaborado en León, una pieza artesanal manufacturada en un telar de pie, que nos habla de varios elementos históricos y culturales de la ciudad; en primer lugar, por ser una prenda resultado del mestizaje colonial —como lo es casi la totalidad de nuestra cultura— por lo que el rebozo pareciera convertirse en metáfora, ya que es el entretejido de hilos que resultan en un elemento característico de México.

El rebozo fue para León una de las industrias más importantes a finales del siglo xix, pues un porcentaje considerable de su población era parte de los procesos 

para su elaboración, incluso en un texto de 1872 se manifestó que, al hacer un recuento de establecimientos con vista a la calle, 634 eran rebocerías cuando otro tipo de oficios sólo tenían hasta 64 establecimientos (Labarthe, 2020).

Sin embargo, al día de hoy, la presencia de esta artesanía en León elaborada por negocios familiares y talleres en las casas, se desvaneció. Algunas de las razones fueron la llegada de nuevas modas que rechazaban el vínculo con lo indígena —la manifestación del elitismo—, prohibición de éste en las escuelas, la multa que se aplicó para quienes fabricaban rebozos como forma de abrir camino al crecimiento de otras industrias modernizadas, entre otras circunstancias. Podrás encontrarlos en el mercado de La Soledad pero provenientes de otros estados de la República (Ibid).

He encontrado crucial añadir el rebozo, porque además de ser una de las artesanías características de la ciudad, es también una marca o recordatorio de aquellas partes de nuestro patrimonio que se han hecho a un lado por poner en primer lugar el desarrollo industrial y los valores de una élite. El rebozo es un recordatorio de la belleza que produce nuestro pueblo y que nos olvidamos de conservar. La modernización es positiva, pero es también elemental cuidar el valor del trabajo artesanal y su significado en la historia de los habitantes.

Hay muchos elementos más que podrían hablarnos de lo que es la ciudad, para ello necesitaría un lote completo en donde enterrar cientos de cápsulas, no obstante, espero que mi elección te regale un panorama de lo que caracteriza a los leoneses. No sé qué tanto de esto tenga continuidad ahora que lees esto, ya que León ha ido creciendo velozmente, pero ojalá también guardes fragmentos de su cultura para alguien en el futuro.

Labarthe Ríos, M. (2020). ¿Dónde estás ahora rebozo querido? El rebozo en León. Uso y oficio. León, Guanajuato, México: Instituto Cultural de León.

Navarro Valtierra, A. (2010). Llegar a Ser. Monografía del Municipio de León. León, Guanajuato, México: Gobierno del Estado de Guanajuato.

Este texto se publicó originalmente en la Revista Cultural Alternativas 123


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