Limosnita: gastronomía chilanga del corazón 

León, Guanajuato

Cultura, Identidad y Patrimonio

Limosnita: gastronomía chilanga del corazón

Por Edgar A. Aguirre Vega   10/01/20

Bienvenidos a Limosnita, un espacio familiar con el sabor mexicano compartido a través de recetas heredadas y de la propia experimentación. 

Dicen que en la vida no hay que mezclar la amistad con los negocios, pero esa no es la realidad de Fernando, quien a través de su restaurante se ha hecho de grandes y queridos amigos, el secreto: hacer las cosas con el corazón. Desde hace cinco años, él y su hermano Gerardo crearon el concepto de Limosnita, espacio enfocado en desayunos y brunch con el delicioso sabor de la cocina mexicana.

Este par de hermanos provenientes de Ciudad de México hizo valer su expertise y legado familiar en cuanto a gastronomía chilanga se refiere (porque venir de un lugar en que la gama de productos alimentarios es tan fuerte y variada, y no aprovecharlo, era algo imperdonable), se olvidaron de la ahora absurda idea de un negocio de comida italiana y regresaron a sus orígenes.

Y es que definitivamente, a raíz de sus ingredientes esenciales (maíz y chile), los desayunos que Limosnita ofrece son muy mexicanos. Sus platillos principales son las tortas de chilaquiles, enchiladas y sopes, y, sin afán de antojar, son una delicia que siempre caen bien por la mañana. Para despertar el apetito, bien podríamos hablar de las ‘montadas’, que son unas tortas de chilaquiles acompañadas de guisos; entre ellas encontramos tres que destacan por ser las consentidas de la clientela: la Sabrina, acompañada de chicharrón prensado; la Millonaria, de arrachera; y la Negrita, servida con carnitas en chile pasilla… Entiéndase además el juego de palabras, doble sentido e ingenio utilizado a la hora de crear la carta y los platillos.

Desde su arranque, el lugar fue concebido como un negocio familiar pues padres, hijos, tíos y hasta abuelos han contribuido —directa o indirectamente— en su éxito; pero no sólo se refiere al concepto en este sentido, ya que quienes conocen el lugar compartirán una característica esencial del servicio: un trato amable, cercano y hogareño. 

“Mis padres (Lucía y Adolfo), mi hermano Erick y mi cuñada Ale, son una parte importantísima para este lugar. Mi madre es la artífice de nuestros platillos y con ese cariño recibimos a la gente. Queremos que quien nos visite se sienta tan cómodo como si se levantara y se hiciera de desayunar en su casa; aquí no hay etiquetas, no queremos ser algo que no somos, queremos que vengan y disfruten como en familia”, asegura Fernando.

A partir de la conceptualización del espacio, se observa una intención fuera de cualquier pretensión. El mobiliario fue fabricado por los dueños utilizando palets, pensando en un tema de reciclaje y reúso, cuando la idea aún no era tan explotada. Con el tiempo, este concepto y decoración ha tenido pequeñas adecuaciones para lograr una dinámica natural, integrando elementos que forman parte de recuerdos y vivencias de la familia y de los clientes, brindando una identidad y personalidad que tiene que ver con el afecto y pasión por lo que ahí se cocina. 

“No somos chefs. Es una comida urbana que definitivamente puedes encontrar en muchos lados, más en CDMX, pero ofrecemos una cocina bien hecha, con productos de calidad, accesible, fácil de entender y disfrutar. Es una cocina del corazón… está hecha con el alma”.

De entre todas las opciones, existe un platillo altamente recomendado por sus propietarios y creadores: el 7 mares llega para los paladares exigentes y amantes de los mariscos, es nada más y nada menos que chilaquiles en salsa de frijol al chipotle con camarón. Una fusión con sabor muy peculiar.

Y aunque todo lleva chile, no se espanten quienes no están acostumbrados, ya que éste es sólo para darle el toque de sabor al platillo principal, aunque claro que hay opciones para aquellos valientes que le entran a lo muy picoso. Para aminorar la enchilada y desatorar el alimento, el agua fresca es una opción ideal, producto que además es un referente del sitio gracias a sus tantas alternativas: sandía con fresa, piña con perejil, jamaica-canela, limón con pepino y hierbabuena, jamaica con naranja, guayaba-limón, guayaba-naranja; un amplio y atractivo catálogo de aguas 100 por ciento naturales.

La experimentación se convierte en un punto importante para su servicio y productos, por lo que Limosnita se encuentra en una etapa de cambios y mejoras pensadas completamente en sus clientes: una imagen más fresca, nuevos productos, expandir su cocina, quizás una segunda sucursal, ampliación de horario; es decir, profesionalizar el negocio manteniéndose fieles a su apasionada gastronomía.

“Las puertas están abiertas para todos, queremos que nos visiten personas que se quieran sentir bien, en paz y que nos contribuyan. Este es un lugar donde vas a atesorar y a coleccionar momentos… así lo vemos nosotros”.

Limosnita te espera con su rica gastronomía en Plaza del Bosque (José María Cruz #633, Real del Bosque) local 13, en un horario de 10:00 a 16:00 horas de martes a viernes, y de 9:30 a 14:00 horas los sábados y domingos.

Este texto se publicó originalmente en la Revista Cultural Alternativas 111: http://bit.ly/Alternativas111
 


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